Celia y José Manuel se conocieron en el trabajo. Lo que empezó como una relación profesional, fue evolucionando con el tiempo hasta que, años después, durante unas románticas vacaciones en Mauricio, José Manuel le pidió matrimonio.
Su emocionante boda tuvo lugar el 28 de septiembre de 2024. Ambos tenían claro que querían celebrar la ceremonia en la impresionante Basílica del Pilar de Zaragoza, la ciudad natal de Celia, y tuvieron la suerte de encontrar fecha en la temporada que les hacía ilusión.
En Impúribus tuvimos el placer de acompañar a Celia en uno de los momentos más especiales del proceso; la creación de su vestido de novia. Desde el principio, ella tenía claro que quería algo único, hecho a medida, y que le permitiera sentirse cómoda. “De Sara, Impúribus, me enamoraron la calidad de sus tejidos y la conexión que tuve desde la primera visita. Transmite calma y profesionalidad. Es precioso ver cómo el vestido va cogiendo forma en cada prueba y confiando en Sara resulta un vestido hecho para ti donde se ha cuidado cada detalle.” relata la novia.
Ver cómo se iba construyendo pieza a pieza fue una experiencia emocionante para ambas partes. Celia confió en el proceso y en nuestra forma de trabajar, y el resultado fue un diseño personalizado y pensado al detalle.
El conjunto era perfecto para disfrutar durante todo el día de la boda. Un vestido de crepé sin mangas con escote profunto en la espalda enmarcado con puntilla de hilo metálico. Una blusa abrochada en la espalda, con mangas de gasa de seda y puños con la misma blonda del vestido. Y por último, una majestuosa capa de crepé con lágrimas en el centro espalda.
El día de la boda, Merche, amiga de la familia y maquilladora de confianza, se encargó del maquillaje. Ella y la madre de Celia, ayudaron también en esos momentos tan especiales a vestir a la novia. El peinado también siguió la línea natural y elegante que buscaba para ese día. El look lo completaban unos zapatos de Javier Gonzalo, por la comodidad, calidad y elegancia de sus diseños.
Tuvo la suerte de poder llevar los pendientes de su abuela, quien también se casó con ellos. También llevaba el anillo de pedida de mano con diamantes, turmalinas y aguamarina y un abanico prestado con el que se casó una de sus tías. El ramo de peonías y eucalipto con una cinta bordada a mano era de Camomile Bouquet.
El novio, vestía un traje de Bon Vivant, que fue acompañado por la coordinación de chaqués y chalecos entre hermanos y padres de ambos, un detalle que sumó armonía al conjunto.
Tras la ceremonia, los novios se dirigieron al banquete en Hábitat Sella, en la Hacienda del Fuego. Empezaron con un cóctel al aire libre acompañados de un quinteto de jazz en directo, seguido de una comida en el salón.
Más tarde, la fiesta se trasladó al jardín, con música en directo a cargo de La Guinda Music, DJ, fuegos artificiales, recena de pizzas, robots led zancudos e incluso un mamut gigante. El baile nupcial fue un montaje de tres canciones, especiales para ambos, cuidadosamente seleccionadas como el resto de la música de la boda. Sin duda, una celebración para recordar.
El reportaje de fotos y vídeo estuvo a cargo de ShootLove, y el resultado habla por sí solo.
Desde Impúribus, nos quedamos con el recuerdo de la calidez y dulzura de Celia y su familia en cada prueba. Agradecemos a la pareja que nos hayan compartido esta parte tan bonita y especial de su boda.
Proveedores
Vestido de novia: Impúribus
Zapatos: Javier Gonzalo
Maquillaje: Merche
Ramo: Camomile Bouquet
Fotografía: ShootLove
Ceremonia: Basílica del Pilar, Zaragoza
Banquete: Hábitat Sella en la Hacienda del Fuego
Grupo de Música: La Guinda Music



















