Hoy os presentamos la bonita boda de Laura y Alex en Madrid.

Hace ya ocho años, un amigo en  común les presentó y desde entonces no se han separado.

Para su boda, Laura, tenía claro que quería algo especia y único que transmitiera su personalidad. Decepcionada de los vestidos ya confeccionados, conoció a Sara García, nuestra diseñadora, en la feria las 1001 bodas. La propia Laura nos cuenta que la química fue inmediata y cuando Sara le dijo, “ tú lo que buscas es un vestido sencillo pero con detalles especiales”, comprendió que había captado su estilo y se quedó convencida de quién iba a diseñar su vestido de novia.

Pensado exclusivamente para ella, Sara diseñó un vestido en crepe, que estilizaba y favorecía la silueta de Laura, con una sobre falda de gasa de seda, abierta en el centro y rematada por una preciosa blonda bordada, daba movimiento y ligereza al vestido. El bonito escote en pico de la espalda y la manga, fueron adornados con la misma blonda y una hilera de botones forrados. La propia novia nos confiesa que echa de menos las pruebas de vestido, donde se creaba una atmósfera mágica y uno nunca sabía cuando iba a salir.

Todos estos detalles, junto con la comprensión y el excelente trabajo del atelier son los que consiguieron que Laura se sintiera identificada 100% con este trabajo tan minucioso y delicado.

Completó el look con unos zapatos color beige de Nuria Cobo, todo un descubrimiento según la novia y el toque original que complementó al 100% el vestido. Como zapato de descanso, eligió unas alpargatas de Castañer para así poder disfrutar hasta el último momento.

Del maquillaje y la peluquería se encargó Sara, de Sara Novias. El resultado es simplemente, perfecto. Una paleta de colores tierra para resaltar los rasgos de la novia y su belleza natural junto a una trenza desecha que combinaba a la perfección con el vestido dando lugar a un look juvenil y muy favorecedor.

La joyería que acompañó a Laura ese día fue su anillo de pedida, un bonito solitario de Suarez junto a unos preciosos pendientes de diamantes con forma de gota. El toque sentimental lo puso la pulsera de diamantes de su abuela que fue con la que su marido le pidió matrimonio y para Laura era unan pieza muy especial.

Su madre, María Antonia, casi tan radiante como ella, lleva también un vestido corto diseñado por Impúribus, en crepe satinado con manga asimétrica en gasa de seda en el mismo tono y rematando la falda del vestido unas pequeñas plumas naturales para darle movimiento. Un look original, pero con toda la elegancia que merece la ocasión. Maquillada y peinada también por Sara Novias, estaba entusiasmada con el resultado.

Y llegó el momento…había que marcharse hacia la iglesia y para ello escogieron un original coche antiguo proporcionado por coche clásico para eventos con el que Laura y su padre Juan Carlos llegaron a la basílica de Santa Bárbara. La novia nos cuenta que, en esos momentos agradeció la calma y la complicidad que existe entre ella y su padre que lograron serenar sus nervios a la llegada de la iglesia.

 

Santa Bárbara, fue especialmente elegida por nuestros novios y es quizá una de las iglesias más bonitas de Madrid, con su imponente escalinata es el l lugar ideal para lucir un bonito traje con cola como el de Laura.

La ceremonia fue oficiada por el padre Agapito Domínguez y se pudieron ver momentos de complicidad entre la pareja y escenas entrañables con la familia, captados por el fotógrafo de la capilla M. Povedano

Una vez terminada la ceremonia y ya sin tanto nervio, los novios eran esperados a la salida de la iglesia por sus invitados para ser felicitados por todos ellos.

Ya como marido y mujer, se dirigieron junto con sus invitados a la finca de la celebración, Soto de Gracia, un enclave que les enamoró desde el primer momento y que fue el lugar perfecto para disfrutar de tan bonito día con todos sus invitados e inmortalizarlo con fotos tan bonitas y divertidas como éstas de la mano de Adrián Tomadín.

El cáterin que preparó el coctel y el menú para este día fue Leal y Maese y todo el mundo quedó entusiasmado por su buen servicio y calidad.

 

La decoración de las mesas, del entorno y por supuesto del precioso ramo de la novia corrieron de la mano de Inalbis Bodas. Crearon una atmósfera en tonos verdes y blancos a base de olivo y paniculata y adornaron cada mesa con un pequeño jardín.

Fue un día perfecto donde se sintieron arropados por la gente que les quiere y que no quisieron perderse en un momento tan especial. Una muestra de esa felicidad es la sonrisa de satisfacción y absoluta felicidad que tienen Laura y su madre María Antonia en esta bonita foto.

Tenemos que confesar que esta familia, tanto Laura, como María Antonia y Juan Carlos, nos han cautivado el corazón, su vínculo familiar y su relación es tan especial, que hacían que cada prueba fuera una experiencia inolvidable.

 

Fotografías en el interior y entorno de la iglesia de Povedano
Adrian Tomadin el resto de fotografías

 

 

 

 

 

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