Inés y Juan celebraron su boda en un día que reunió emoción y detalles cuidados. Para Inés, el vestido fue una parte esencial del proceso, y desde el primer momento tuvo claro que quería diseñarlo a medida junto a Impúribus y transmitir su propia esencia en su gran día.


Su historia comenzó de una forma muy actual: a través de Instagram. Fue Marta, prima de Juan y compañera de máster de Inés, quien los puso en contacto. Después de quedar para tomar unas cervezas, algo encajó de inmediato, y desde aquel 26 de febrero no dejaron de verse.


La pedida llegó exactamente tres años después, celebrando su aniversario en el restaurante Charrúa. Juan, entre bromas, le pidió que no se emocionase demasiado por lo silencioso que era lugar… y fue entonces cuando sacó el anillo y le pidió matrimonio.


La ceremonia tuvo lugar en la capilla del Rey Casto, en la Catedral de Oviedo, un espacio íntimo y muy significativo para la familia de Inés. Ofició Don Agustín, sacerdote muy querido, y durante la homilía la historia de amor de la pareja y el recuerdo de sus abuelos fue protagonista. La música acompañó cada momento, desde el Oboe de Gabriel de Morricone hasta el Love of my life de Queen, pasando por el Panis Angelicus y el himno de Covadonga. “Además, contamos con gaitas a la salida de la iglesia tocando el Himno de Asturias.”, cuenta Inés


Para el gran día, Inés soñó con un vestido que fuera un reflejo auténtico de sí misma. Tras una búsqueda intensa, encontró Impúribus, de la mano de Sara, con quien conectó desde el primer instante.


“Desde que llegué y me puso todas sus telas encima de la mesa, supe que iba a ser un gran acierto elegirla para que diseñase mi vestido.”, recuerda la novia, “El vestido fue un regalo de mi tía Elena, mi madrina, y por eso también fue muy especial. Los bocetos que me presento Sara fueron evolucionando hasta asentarse en mi cuerpo y ser lo que realmente quería. Además, en cada prueba iba siendo más especial, incluso llegó a venir mi abuela desde Asturias, haciéndolo todo aún más increíble.”



Los complementos estuvieron cargados de simbolismo: joyas familiares, broches del pelo de su abuela y zapatos regalados por sus amigas.


El ramo, silvestre y personal, lo creó junto a la floristería Leymar unos días antes de la boda. El ramo incluía una medalla de la Virgen de Jerez, de donde es la familia de Juan, y fue regalo de la hermana del novio.

“Las arras y anillos iban en unas bolsitas que nos regaló su hermana. Las alianzas nos las regaló un amigo suyo que tiene una joyería en Jerez, Dogma, y las arras eran de la familia de Juan”, explica Inés.


El maquillaje, en manos de Macarena Gross, “era sencillo y el peinado suelto como habitualmente lo llevo yo y me siento más cómoda.”, nos cuenta la novia.


Juan, el novio, iba elegante con un chaqué de Silbon y corbata de Jerez, completó su atuendo con un pañuelo del abuelo de Inés, como homenaje.


Tras la ceremonia, los recién casados se trasladaron a Deloya Latores en un Land Rover amarillo clásico, donde celebraron el banquete rodeados de 220 invitados. El cóctel estuvo amenizado por un grupo flamenco y se sirvieron vinos de Jerez y sidra asturiana, reflejo de las raíces de ambos. El menú incluyó lubina al champán, roast beef y tocinillo de cielo.



La boda fue organizada por ellos mismos, con el apoyo de la familia y del equipo de Deloya. La papelería, diseñada por Paula Centeno, y los detalles bordados a mano por Inés —cintas de ramos, servilletas y notas personalizadas— hicieron de la celebración algo profundamente personal.

El baile comenzó con Inés y su padre, y Juan con su madre, al son de Hey Jude. Después, la pareja continuó con Until I Found You, en un momento improvisado y muy emotivo.

Una boda con alma, arraigada en la familia, la música y los pequeños gestos, que reflejó a la perfección quiénes son Inés y Juan.


Créditos
Vestido de novia: Impúribus
Zapatos de la novia: Regalo de sus amigas
Joyas: Herencia familiar
Ramo: Floristería Leymar
Maquillaje y peinado: Macarena Gross
Traje del novio: Silbon
Papelería: Paula Centeno
Lugar de la ceremonia: Capilla del Rey Casto (Catedral de Oviedo)
Celebración: Deloya Latores
Fotografía: Álvaro de Reina
Vídeo: Raúl Martín
