La ROYAL boda de Rocío y Alberto

En septiembre de 2019, Rocío y Alberto crearon su ROYAL wedding, una boda muy esperada hecha a medida por y para ellos, emotiva y personal. Una novia Impúribus que recordaremos siempre por su especial ilusión en cada prueba a medida y su dulzura. En mi memoria siempre quedarán las citas con su familia y cómo disfrutaban y se emocionaban todas en las pruebas del vestido.

Los novios se conocieron en 2012, pero tiempo antes, sus caminos ya se habían cruzado. Rocío nos cuenta: “Alberto y yo íbamos al mismo colegio, Santa María del Pilar, pero no nos conocíamos. Él era amigo de mi hermana pequeña. Hace muchos años ella me enseñó una foto de todos sus amigos y yo señalé a Alberto. Mi hermana se lo contó y él estuvo años bromeando, diciendo que se iba a casar conmigo”.

Seis años después, Alberto le pidió matrimonio; para ellos fue una pedida de mano perfecta. Prometiéndose estar juntos siempre. Contrajeron matrimonio en el pabellón de Cecilio Rodríguez de El Retiro, un lugar con un significado muy personal para ellos, ya que había sido su barrio de toda la vida. Ese mismo día tuvo lugar la emotiva ceremonia oficiada por un amigo de la pareja, al estilo de película americana. Se celebró en La Posta Real, una finca preciosa con más de 400 años de historia, que durante el siglo XVII fue famosa como una parada obligatoria de los viajeros. Allí mismo disfrutaron del resto de la fiesta con música en directo y momentos sorpresa para los novios. Por supuesto, la elección del vestido de novia fue una de las experiencias más bonitas para Rocío.

  “Conocí Impúribus en la Feria de las bodas de IFEMA y al hablar con Sara no me hizo falta buscar más. Entendió perfectamente lo que yo quería y lo que significaba para mí este momento. Yo llevaba soñando con mi vestido de novia toda mi vida (literalmente) y tenía muy claro cómo lo quería. Sí o sí tenía que ser a medida porque quería que el vestido fuera mío, exclusivamente. Que reflejara mi personalidad, mi ilusión, mi sueño… Que fuera especial. Y así fue.”

El vestido, de corte alto en cintura, proyectaba ese aura de princesa que Rocío quería transmitir, con un cuerpo joya entolado a mano de escote corazón y tirante espaqueti, que favorecía especialmente su figura.

La preciosa falda con cola estaba compuesta por infinitas capas de tul sedoso. Los complementos tendrían también una importancia muy especial para nuestra novia y sabía que ese día sería una princesa, y diseñó su tocado junto a Mayte de Luka Moon. El resultado fue una delicada corona de flores de porcelana y brillantes en tonos rosados.

Rocío eligió unos zapatos rosas de ante y glitter estilo salón con pulsera de Uniq Shoes. Un color imprescindible del dress code también para sus invitados.

  En esta ocasión tuvimos el placer de diseñar la preciosa falda de Natalia, la madre de la novia. Una invitada Impúribus muy especial, con diseño en base de crepé rosa, como no podía ser de otro color, más superposición de tul bordado con motivos florales de hilo blanco y una gran lazada que enmarcaba la cintura.

Según dice la novia, su boda los representa totalmente “sin poses, ni postureo, ni rigidez… fue muy nuestra”. No olvidará sin duda “el momento de darnos el sí quiero y salir de la mano por el pasillo,…, confetis, nuestra gente emocionada, aplaudiendo… y nosotros convertidos en marido y mujer.”

Como broche final, recuerdan el primer baile de la pareja recién casada, con la canción del vals de La Bella durmiente, pero con una sorpresa, de repente empezaba a “You are the one that I want” de Grease.

Todas las preciosas fotos del día de la boda son de Diego Ruiz Photography.  

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